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El asesinato del candidato favorito para ganar el domingo la gobernación de Tamaulipas, en el noreste de México, constituye un mensaje del crimen organizado que antes buscaba influir con métodos discretos y ahora irrumpe a balazos en los comicios estatales, estiman analistas.
La muerte de Rodolfo Torre, en una emboscada el lunes a su caravana, fue atribuida al crimen organizado por el presidente Felipe Calderón, que este martes invitó a todos los partidos a un frente común contra los narcotraficantes. Este crimen "representa un mensaje contundente" del narcotráfico que busca mostrar su capacidad de desafiar a las instituciones, atacando un proceso electoral, dice Raúl Benítez, un experto en seguridad nacional e investigador de la Universidad Autónoma de México (Unam). Torre, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), era favorito en las encuestas para ganar el gobierno de Tamaulipas, uno de los 14 estados mexicanos que irá a las urnas el domingo. En 12 de ellos se elige gobernador, en unos comicios considerados medición de fuerzas de cara a las presidenciales de 2012. Durante años la intervención del narcotráfico en la contienda electoral mexicana se limitó a aportes económicos a través de testaferros, pero "ahora opinan a balazos, quieren influir en las elecciones estatales y presidenciales", subraya Benítez. La violencia atribuida al narcotráfico ha provocado más de 23.000 muertes en el país desde diciembre de 2006 cuando al asumir Calderón lanzó una estrategia de combate a los carteles, para la cual ha movilizado a unos 50.000 militares y policías federales. La mayoría de esas muertes es considerada por las autoridades fruto de pugnas entre carteles y ataques o venganzas contra autoridades. Pero al matar a Torre --el crimen con mayores connotaciones políticas desde que en 1994 fue asesinado el candidato presidencial Luis Donaldo Colosio-- el narcotráfico se muestra dispuesto a hacer ver a México como "un estado débil con gobiernos capturados por grupos criminales", señala Edgargo Buscaglia, experto en seguridad del Instituto Autónomo de México (ITAM). Es una situación que se repite en países donde el narcotráfico incrementa su poder, como México y Colombia, agrega este antiguo asesor de la ONU en cuestiones de combate al crimen organizado. Tamaulipas, fronterizo con Estados Unidos y con una amplia costa sobre el Golfo de México, es un cruce estratégico para el tránsito de cientos de toneladas de cocaína al principal mercado de consumo de drogas ilícitas.
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