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Los alemanes confían en que la maquinaria teutona se imponga sobre el hombre el próximo sábado, cuando enfrenten en Ciudad del Cabo a una Selección Argentina repleta de talentos individuales y jugadores desequilibrantes.
Con el sistema de juego estructurado que los caracteriza, más el aporte distintivo de Lukas Podolski y la potencia de Miroslav Klose en el ataque, los germanos doblegaron 4-1 a Inglaterra en los octavos de final y llegarán al compromiso frente a Argentina con los engranajes aceitados. Para ellos, la polémica por el gol que el árbitro uruguayo Jorge Larrionda no les convalidó a los británicos quedó atrás. Ahora, las energías de la Nationalmannschaft están concentradas en el siguiente desafío: detener el sábado a Lionel Messi, Carlos Tevez, Gonzalo Higuaín y compañía. “Tenemos que creer en nosotros mismos”, subrayó Klose tras la victoria del domingo pasado en Bloemfontein, y agregó: “Somos un grupo muy compacto y hemos demostrado, una vez más, que somos un equipo competitivo. Argentina tiene más clase que Inglaterra, pero podemos hacerles daño con nuestra táctica”. “En los papeles, los argentinos son superiores, pero hay una diferencia entre los papeles y lo que pasa sobre el terreno”, enfatizó el delantero del Bayern Munich, compañero de Martín Demichelis en el club campeón de la Bundesliga. Imponer la estrategia y la disciplina grupal sobre la capacidad individual, éste será el objetivo que perseguirán los alemanes en el estadio Green Point de Ciudad del Cabo cuando se midan con Argentina, por un lugar en las semifinales del Mundial 2010. Klose, nacido en Polonia, descartó que el partido signifique una revancha de aquel duelo de 2006, cuando Alemania venció por penales a la Selección en Berlín y dejó trunca su esperanza mundialista en los cuartos de final. “Oímos muchos comentarios sobre que Argentina desea tomarse revancha, pero es difícil de comparar. Creo que desde entonces han pasado muchas cosas en ese equipo”, dijo Klose, que recordó que el día de los penales (tras un empate 1-1 en 120 minutos de juego) el técnico del equipo albiceleste, José Pekerman, había dejado a Lionel Messi en el banco. Pero los alemanes también cuentan en sus filas con un jugador distinto.. Se trata de Mesut Özil, un joven volante de apenas 21 años, con ascendencia turca, que si bien no es muy conocido fuera de Alemania, se ha convertido en un hombre clave para la selección de su país: “Siempre hemos necesitado de un verdadero número 10”, aseguró Klose. |